Fernando Arturo Subercaseaux, 19 años. Estudiante de Derecho UDP.

Igualdad al nacer, Igualdad al amar

junio 03, 2009 , Posted by Fernando Arturo Subercaseaux at 12:22 p. m.

En un intento bastante curioso de revitalizar su cojeante candidatura, el presidenciable DC Eduardo Frei volvió a abrir su agenda valórica durante un encuentro con jóvenes en la casa de la cultura de San Pedro de la Paz manifestándose dispuesto a regularizar las uniones civiles homosexuales proclamando que la indisposición a legislar sobre ello "forma parte de los resabios de la lógica de la transición que yo quiero romper". En cosa de horas, Piñera hizo lo mismo al ser consultado al respecto, reiterando su compromiso establecido en 2005 con Movilh. Para qué hablar de Marco Enríquez-Ominami, autor del proyecto de ley que busca permitir el matrimonio homosexual en Chile. Pero, ¿Qué onda con las uniones civiles?

Right to LoveEl concepto de unión civil, bajo una multitud de nombres, surgió en Dinamarca en 1989 a fin de proteger y regular las relaciones entre parejas del mismo sexo, sobre todo en los asuntos patrimoniales, hereditarios, previsionales y civiles. Al igual que las parejas heterosexuales convivientes, en caso de caer uno de los miembros en desgracia, el Estado no protege a la otra parte en asuntos previsionales, de salud, hereditarios o propietarios. Básicamente, el no reconocimiento de las parejas homosexuales por ley crea un cierto estado de parejas de primera y segunda clase, donde la igualdad ante la ley se estupidiza al proteger las relaciones de unos y no de otros en base a su orientación sexual.

Ante todo, sé que estamos en Chile. Hablar aquí de minorías sexuales, derechos indígenas, eutanasia, aborto, etc., es casi como blasfemar, un veto sacrosanto ante toda dicusión social que, les guste o no, algún día brotará. Pero aún así no entiendo, ¿Por qué la relación afectiva entre personas del mismo sexo es inferior ante la ley que aquella compuesta por hombre-mujer? Creo que alguna vez leí que todos los ciudadanos eran nacidos iguales ante la ley, pero no veo qué tiene de "igualdad en dignidad y derechos" el que un Estado institucionalice su segregación de personas conforme a su orientación sexual, aplicándola no sólo a la pareja al no reconocerla, sino también a cada una de las partes al pulverizar su relación afectiva, quizás de años, en el momento en que una de ellas muera. La triste careta legislativa de ningunear los sentimientos de personas que no encajan en sus propias concepciones de "mundo ideal".

Al menos, Uruguay se convirtió en el primer país sudamericano en reconocer las uniones civiles entre parejas homosexuales a nivel nacional tras promulgar la
Ley de Unión Concubinaria el año pasado (Buenos Aires las reconoce desde 2002), sumándose a gran parte del Viejo Mundo, como Noruega (1993), Hungría y Suecia (1995), Islandia (1996), Holanda (1998), Francia (1999), Bélgica (2000), Portugal, Alemania y Finlandia (2001), entre otros. Otros lo han llevado un paso más allá, al extender el matrimonio civil a parejas homosexuales, como Holanda, que fue el primer país en reconocer el matrimonio homosexual, cuando pocos días antes de la Navidad del 2001 la Reina Beatriz I promulgó dicha ley, y Suecia, que en abril de este año aprobó el matrimonio homosexual con el expreso apoyo de la Iglesia Luterana. Otras iglesias que realizan matrimonios o bendicen uniones entre parejas del mismo sexo somos los anglicanos (los liberales, of course), algunos luteranos, bautistas, menonitas, presbiterianos, swedenborgianos, viejos católicos, etc. Pero de ese nivel de debate, tolerancia y respeto mutuo estamos a años luz, considerando que recién hace 10 años se removió la homosexualidad como un delito.

Right to RespectEl reconocer por ley la legitimidad de las relaciones de pareja, sean homosexuales o heterosexuales, no debería ser una materia durmiente entre papeles del Congreso. Con 4 años en trámite parlamentario, el proyecto de ley de no discriminación y que crea las uniones civiles en Chile aún no logra destrabarse de su eterna siesta parlamentaria ante la eterna negativa de algunos sectores de la sociedad (principalmente la UDI y las iglesias evangélicas pentecostales) a reconocer como válidas las opciones personales de vida distintas a sus arquetipos fundamentales, cayendo frecuentemente en pobres planteamientos de "pendiente resbaladiza" (si se aprueba esto, se producirá esto otro con graves efectos negativos), que, como pasó con la ley contra el maltrato familiar y la de divorcio, nunca pasan a ser más que proyecciones fatalistas sin correlación en la realidad. Si quienes se declaran "católicos" en el Congreso tuvieran el respeto cristiano, tolerancia y apertura de mente para internalizar que "se debe respetar la libertad individual, por cuanto la manera en que va a vivir una persona debe decidirla en conciencia", tal como dijo al respecto el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien apoya las uniones civiles, las cosas serían bien distintas.

Quizás, así el compromiso de Frei tomaría un sentido que no se confunda en un intento desesperado de acercarse al electorado de Marco, al cumplir la promesa "programática" que Michelle Bachelet dejó sepultada entre los ajetreos del Ejecutivo para nunca más hablar de ella. Una de las tantas promesas rotas (como el "en mi gobierno nadie se repetirá el plato") que pasarán desapercibidas tras su creciente popularidad. "Si te he visto no me acuerdo", pareciera.

Right to BeO quizás la apertura de Sebastián Piñera sonaría creíble si lograra enrielar a sus dos bancadas para avanzar en el reconocimiento, respeto y protección de los derechos de las minorías sexuales. Mientras por un lado los RN Joaquín Godoy, Lily Pérez y Karla Rubilar ya se han manifestado a favor de lograrlo, Carmen Ibáñez y Arturo Longton padre patrocinaron proyecto de acuerdo sobre delitos por homofobia (cuyos votos en contra fueron en aquella ocasión sólo de la UDI), Ximena Valcarce y Osvaldo Palma (uno de los autores de la iniciativa) deben presentar indicaciones, junto con la Concertación, para incluir a las parejas homosexuales en las discusiones de la Comisión de Familia de la Cámara ante la presión que, según María Antonieta Saa (PPD), ejerce María Angélica Cristi (UDI) para que sólo se aplique a parejas heterosexuales, orquestándose tan brutalmente bien que en las actuales discusiones de la Comisión de Familia sobre las uniones de hecho éstas no resguardarán a las parejas del mismo sexo. También, quizás, evitar que citando la Biblia en La Tercera Maximiano Errázuriz (RN) deseara que no hubieren nacido ("¡Ay de aquél que escandalizare, porque no hubiera nacido!"). ¿De quién quieren que sea Presidente Sebastián Piñera? ¿Sólo los heterosexuales o todos los chilenos? Difícil responder.

Las uniones civiles de homosexuales les permitirían gozar como pareja de todos los derechos civiles, propietarios, hereditarios, previsionales, que la discriminación e intolerancia les han denegado. No se trata de igualarlas al matrimonio, sino que el Estado reconozca y respete a todas las parejas en igualdad de condiciones, independiente de su orientación sexual. ¿Quién es quién para juzgar el amor entre dos personas?

Currently have 6 comentarios:

  1. Anónimo says:

    Si les gustaran los niños podriamos también institucionalizarlo?
    No existen tambien los pedofilos?

  1. Infaltable. Creo haber leído un comentario parecido en algún sitio web por ahí (ejem, Acción Familia), que al menos es un poco más moderado que aquellos que hablan de matrimonio con animales o cosas.
    Entendiendo la pedofilia como la accesión carnal entre un mayor de edad y un niño/a menor de 12 años, el punto clave en ello es el consentimiento. Un menor de edad (en general 14 años), no tiene las facultades mentales suficientes para consentir dicha relación. Lo mismo con los animales (zoofilia) y los objetos (fetichismo), ninguno de los cuales, obviamente, tiene la capacidad de consentir dicha relación.
    Sin embargo, el fondo de dicha objeción, estupidizando la discusión, es equiparar el consentimiento de un niño, animal o cosa con el de un adulto con discernimiento, pero de una orientación sexual distinta.
    En una democracia pluralista y con los derechos humanos de por medio, denegar las uniones civiles con todos los derechos civiles que conllevan, ya sea a parejas heterosexuales como homosexuales, es una forma bastante burda de discriminación.

  1. Anónimo says:

    Bien Bien Clarito =)

  1. Anónimo says:

    Como prescribe el Art. 102. El matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear, y de auxiliarse mutuamente.
    Redactarias un Nuevo Articulo para el Codigo?
    Saludos

  1. Honestamente, sí. Pero no solamente por las minorías sexuales, sino porque realmente hay que hacer que el Código Civil sea civilizado, no un copy-paste del Código Canónico, y actualizado, mal que mal lleva cerca de 150 años sin modificación alguna. De hecho, ya no es indisoluble, por la aprobación de la Ley de Divorcio en 2001, siendo uno de los últimos países en occidente en hacerlo, y también removería el "procrear", porque si en la práctica fuera requisito para ser matrimonio habría que implementar mediciones de fertilidad. Mal que mal, las personas estériles y los adultos mayores no pueden procrear, aún si se trata de hombre-mujer.
    En cuanto al matrimonio homosexual, soy muy partidario de ello como concepto civil, pero creo que es importante considerar la realidad nacional. En comparación, socialmente somos muy disímiles con Dinamarca, Holanda, Suecia, e incluso España, por lo que creo que tratar de instaurarlo acá hoy sería un poquito inoportuno.
    Uniones civiles por supuesto que sí y ahora mismo, para regularizar y resguardar los derechos negados a relaciones concubinarias, tanto heterosexuales como homosexuales.
    Saludos.

  1. Anónimo says:

    Buena Argumentación, me entretienes bastante

Dejar un comentario

Publicar un comentario

Gracias por comentar!